Necesito un camper


Nuevamente nos movemos. Como nómadas que van de un lado a otro. Cada vez menos cosas se poseen y con lo demás, se tiene una relación bastante practica y minimalista.
Voy acomodando las cajas pensando en que regalar esta vez y en una forma de organización que nos permita viajar mas liviano la próxima vez que nos movamos de lugar.
Aunque pareciera que son mas cajas que cuando salimos de Bogotá, no lo son y las cosas que tenemos se reducen notablemente con cada mudanza.
Voy a hacer oficial una caja pequeña con el letrero “para regalar”. Así ambos sabremos donde van todas esas cosa que no queremos conservar mas.

Me parece increíble que aun tenga 3 cajas de libros. Claro, son cajas pequeñas. La más grande mide 32x22x50 cms que es del tamaño del libro más grande que tengo y que es mi mayor tesoro: Angkor.
El nuevo lugar es agradable y lo que es más importante, mi hijo se siente a gusto, pero no termino de sentirme tranquila. Una cosa es cargar con tu maleta y saber que vas y vienes, que vas de hostal en hostal y que en algún lugar en el mundo tienes tu propio rincón a donde llegar y estar a salvo. Pero el mover tu rincón seguro es otra cosa. No hay ese vinculo emocional con el lugar, con los rincones ni los cajones. Las sombras y los sonidos pasan a ser como desconocidos en tu propio hogar. Todo se vuelve algo impersonal. Como si no terminaras de habitar los lugares. Y sin  lugar a dudas ese trasteo de todas tus cosas es de lo mas tedioso que hay en el mundo.

Pero quiero dejar una cosa en claro, no es el tener que moverse lo que me inquieta. De hecho, soy feliz siempre que me muevo. Durante los próximos 2 años voy a tener que viajar constantemente a Bogotá por  una responsabilidad asumida con un caso de estudio en la clínica Country, así que debo moverme cuando soliciten mi presencia en la capital. Cuando eso pasa soy feliz, el simple hecho de moverme, calma mi mente y mi espíritu. Es como si todo estuviera en el lugar correcto pese a que esta en movimiento. Siempre he tenido esa fascinación cada que me muevo, por eso hice algunas correrías por mi país con una maleta y unos cuantos pesos en el bolsillo. Me encanta pasar por esos pueblos que solo tienen 3 cuadras de extensión, parar el los restaurantes de la carretera, respirar el aire que sientes en la montaña más aun cuando hay niebla y tener la posibilidad de conocer lugares nuevos constantemente.

Esta sensación es diferente. Con el padre de mi hijo habíamos acordado que el viajaría conmigo en cuanto terminara el colegio y claro, todo se adelantó. Quede en medio de una posición en la que me muevo pero con todo a la vez. Definitivamente cuando uno le pide algo al Universo tiene que ser especifico. Como puedo reclamar cuando ahora me muevo de manera constante y esta claro que por los próximos años no vamos a asentarnos en algún lugar? No se en que ciudad terminaremos al final. Solo espero que sea MUY, MUY lejos de aquí, donde la oscuridad no nos alcance, no nos encuentre las sombras que nos siguen, ni la maldad ni las malas intenciones que habitan en los corazones de algunos que nos rodean. Sinceramente, entre más lejos estemos, será mejor para nuestra tranquilidad.
Ahora llueve, aquí donde estamos llueve todo el tiempo, lo que me ayuda con el malestar que llevo en mi corazón. Las penas y las tristezas se hacen mas livianas y solo espero que la noche caiga para poder descansar y perderme en  un descanso sin sueños.

PD: Luego de desempacar todo, nos sobra la mitad del apartamento.

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