Una de las cosas que mi padre me enseño de niña era que de fútbol, política y religión nunca se debe conversar. A mi no me gusta y cada vez me disgusta más. Por lo mismo, cuando se habla de estos temas se les tiene que dar la razón a todos, así no entras en conflicto. Estos tres temas llegan a ser tan viscerales que es imposible hacer entrar en razón a alguien.
Aún así de vez en cuando hablamos de política con mi mejor amiga y como una persona que vive en el extranjero, tiene una imagen en parte tergiversada de muchas de las figuras más representativas de la política en Colombia y a veces la conversación se pone un poco tensa. De igual manera con algunas de las personas cercanas que viven fuera no deja de darme curiosidad saber que carajos es lo que están viendo ya que la realidad que vivo no tiene nada que ver con lo que me dicen ellos desde su confortable distancia.
Lamentablemente vivo en un país de gente monocromática. O eres Uribista o eres Petrista. No hay forma de ganar. Y si no soy ni uno ni otro? Pues no importa, igual da. Si no te ves los directos absurdos del Presidente eres Petrista, si no soportas las ridiculeses con que sale Petro, entonces soy Uribista. De cualquiera de las dos formas termino ofendida.
En estos días de caos en la ciudad únicamente veo enfrentamientos y una guerra entre los dos bandos. Y yo digo: que razón hay para que los demás quedemos en medio? Estamos en pandemia, no hay trabajo, la situación esta difícil y para muchos es desesperada y yo intento saber con claridad cual es el origen del problema. Hay miles de versiones: que si los impuestos, que si el presupuesto, que si las ayuda y a todo eso súmele lo que se mueve bajo la mesa... Hay algo que siempre he tenido claro desde que tengo uso de razón y es que no ha habido un gobernante que no se robe el dinero. No importa el puesto en el que esté, sea alcalde, senador, gobernador, etc, siempre hay problemas con el presupuesto por gastos absurdos y contrataciones salidas de una mente retorcida y avariciosa. En un mundo lleno de fake news es difícil saber, entonces paso por caracol, rcn, noticias Uno, la pulla e incluso anonymus para intentar entender lo que pasa a mi alrededor y ahí estoy siguiéndolos a todos... Y me deprimo cada vez mas.
Tenía suficiente con la quimioterapia y la pandemia para ahora tener que vivir esto.
No puedo salir a la calle. Ayer en la noche quería conseguir algo de comida extra para el día de hoy y la verdad es que desde hace muchos años no sentía temor de cruzar la puerta de mi apartamento.
Cuando era pequeña siendo mi papa de la UP, tuvimos que vivir el exterminio de esta. Fue horrible. Siempre que sonaba el teléfono, quedaba paralizada y si hay algo que te permite recordar un suceso de tu infancia son las emociones intensas y en mi caso era el miedo. Mi papa me prohibió contestarlo ya que podían ser amenazas. Generalmente contestaba él y muchas eran para informarle de algún amigo suyo asesinado. De esa época recuerdo el miedo a que mi papa saliera de casa y no volviera. Recuerdo escucharlo decir: Si me van a matar les va a quedar muy fácil, siempre tomo la misma ruta y a las mismas horas” o “si me van a matar quiero verlos llegar”, de ahí su hábito de no darle la espalda a las puertas o ventanas.
Ayer intente bajar por las escaleras y el pánico se apoderó de mi. Por un instante mi mente y mis emociones regresaron a mi casa a esos días de incertidumbre y muerte. No pude. Me regresé. Total, hay otras cosas que podemos comer hasta que esto pase, lo que iba a comprar no era tan urgente. No quiero encontrarme al frente de mi conjunto a uno de esos locos que pasan disparando en la noche. Mejor me quedo con mi hijo y con mi gato. Estamos solos los 3 y es mejor no ponerse en riesgo. El coronavirus pasó a ser el menor de nuestros problemas. Ahora incluso mi vecino puede ser uno de esos locos dementes que salen a disparar.
Siempre sentí admiración por las personas que trabajan para la policia y el ejercito. Desde mi punto de vista es uno de los trabajos más duros y difíciles. No puedo imaginar lo que es tener que lidiar con la maldad humana cada día, durante toda su vida. Seres humanos como cualquiera, con una vida y una familia, seres humanos sensibles y frágiles, pero... en estos días, incluso temor llegas a sentir por ellos. Ves a uno y no sabes si pedirles ayuda o salir huyendo. No quiero convertirme en otro falso positivo. Ya no se sabe quien es quien, solo ves los muertos y los heridos, los enfrentamientos, ni siquiera se salvan los que participan en una Velatón, escuchas los tiroteos y las explosiones afuera y solo queda encerrarse en las habitaciones internas con todas las luces apagadas. Ahora también entendí (aparte del costo de los servicios), porqué mi papa insistía en tener las luces apagadas: No te ven desde afuera.
Al final llegué a la conclusión de que es mejor alegrarse al escuchar las versiones incompletas de la realidad que vivimos en boca de aquellos que esta afuera. No es para enojarse, entendí que es para alegrarse, no son ellos quienes están aquí viendo a los muertos caer, no son ellos quienes deben apagar las luces cuando comienzan los tiroteos en la noche, no es a sus hijos a quienes les tienen que decir: por favor no te acerques a las ventanas, somos nosotros ya que muchas de las cosas que aquí suceden nunca aparecen en los medios. Le dije a mi hijo un día que nos escuchó hablar a las dos de política resultando el muy indignado por la visión de ella y le dije: No te enojes, alégrate de que al menos ella esta allá y no puede ni ver ni vivir lo que nos toca a nosotros.
Que esos de izquierda.. que si los de derecha... de una vez les digo, no soy de ninguno de los dos. Para un mal se requiere de un mal aun peor y no por ello significa que este bien. No me gusta la política nacional y jamás me gustará. Solo intento sobrevivir en un mundo en que se crean cada vez mas razones y más barreras para dividirnos.
