Podemos ser ambos.


Podemos ser ambos

Detrás de cada obra hay una historia que contar. La mía comenzó cuando sentí llegar una presencia que me obligó a aislarme de aquellos que amo y me importan. Durante 13 días, estuve perdida en un espacio personal invadido por la sombra.

Pero, contrario a lo que esperaba, no encontré odio, rencor o dolor. En su lugar, hallé silencio y quietud. Su poder era abrumador, y me dejó sorprendida.

Ahora entiendo que tengo una fuerza interior tan infinita como la luz. Es un poder espiritual que me protege de aquellos que amenazan mi existencia y la de mis seres queridos. No se trata de violencia física, sino de una fuerza que trasciende lo material.

En el karate, aprendí que "la mejor defensa es el ataque". Mi interior es mi escudo, mi defensa cuando todo lo demás falla.

Su presencia llenó mi apartamento, cubrió las ventanas y alteró el tiempo. Me miraba a los ojos, sin perderme de vista, y se quedó conmigo en mi soledad.

¿Cómo enfrentas ese vacío cuando llega? ¿Cómo aceptas que es parte de ti?

Yo acepté esa oscuridad sin juzgarla. Ahora sé que está siempre conmigo, susurrándome al oído, sin dejarme sola.

Veo la vida de otra manera. Sé que puedo ser ambas, que tengo dos lados. No me avergüenzo de ello. Estará allí cuando todo falle y todo se derrumbe a mi alrededor. Es mi fortaleza, y le da sentido a la vida.




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