Pero es realmente así como funciona?
Enérgicamente no. Mantenemos vínculos con todos aquellos con quienes hemos tenido relación ya sea emocional, laboral u otras de diferente tipo. Estamos cargando con una cantidad de hilos invisibles que nos unen unos a otros sin ser del todo conscientes de ello. Muchos vínculos los mantenemos conscientes y otros solo los ponemos en el olvido. Casi nunca hacemos la labor de realizar un ritual de separación o corte de todo esto.
No nos detenemos a pensar en los vínculos energéticos que se crean cuando tenemos sexo con otras personas por ejemplo. Estos vínculos se mantienen aunque solo fuera algo ocasional y se fortalecen cada vez que nos encontramos de nuevo, lo alimentamos.
Cuantos de nosotros nos separamos de esos vínculos? En realidad somos pocos.
En algún momento hablé de los “muerticos” que no son mas que situaciones dolorosas o que en definitiva no contribuyen a nuestro desarrollo. Estos también incluyen las personas con las cuales salieron mal las cosas o por cambios en nuestra vida, ya no queremos más con nosotros. Pero como nos deshacemos de ellos?
Es sencillo, Hay que dedicarle un tiempo y utilizando nuestra energía literalmente hay que cortar ese lazo. Yo acompaño esto con pequeños servicios funerarios en los que entierro simbólicamente a las personas, no sin antes desearles lo mejor en su proceso. Literalmente “lo corto”. El último lo realicé hace apenas unos pocos días con uno que me pesaba como un dinosaurio y el más grande. Me cansé de cargarlo y lo enterré... o mejor, lo incineré.
Fue un alivio aunque tengo que decir que gracias a Él aprendí un montón de vocabulario vulgar y lo amplié en un 500%.
Siempre he pensando que no hay que retener al que no quiere estar. Conmigo tienen siempre la puerta abierta, de la manera más cordial y amorosa les ayudaré a empacar las maletas y más ahora en MI ahora, mi presente, mi realidad.
Siento que por muchos años mantuve vivos vínculos con personas que han sido realmente importantes para mi. Las meditaciones, visualizaciones, el amor mismo y las oraciones, son muchas las maneras en la que los vínculos se pueden mantener y fortalecer, así nuestros hilos rojos se hacen fuertes. Se supone que nunca se rompen, pero si puedes ayudar, es mejor.
Creo que el amor hacia los que queremos de cierta forma los y nos protegen aunque sea a distancia y aunque no tengamos conocimiento de lo que sucede, está allí. Recuerdo a mi madre enseñándome a hacerlo. Veíamos como alguno de la familia se alejaba por la calle y ella dirigía su intención y su amor hacia aquel que salía de casa. Lo cubría y lo protegía mientras oraba por cada uno de nosotros. Pero al fallecer todo lo que aprendí tuve que dejarlo en un cajón escondido. En esa época, todo lo que aprendí que ahora se conoce como “nueva era” se entendía como satanismo. Ella fue condenada en casa por creer en todo ello, por creer en el manejo de energías, por creer que ella podía estar en dos lugares a la vez, por creer muchas otras cosas que hoy en día encontramos en talleres o videos de youtube.
Hubo cosas que conservé de lo que me enseñó.
Hoy estando en este presente que me tocó, siento que mi energía vital se debilitó muchísimo, como si no pudiera sostener mi propia existencia. Nunca pensé que las personas que me aman, serían las que un día tuvieran que mantuvieran los vínculos con vida. Son los que oran por mi, los que encienden una vela y me encomiendan cada uno a sus deidades de confianza.
Hoy son los demás los que mantienen los vínculos conmigo. Muchas gracias a cada uno de ustedes por ello.
