No estoy tan segura de estar conectada conmigo misma para escribir, pero al menos haré el intento de hilar las ideas y los pocos sentimientos que alcanzo a descifrar.
Hay una imagen que en mis pequeños instantes de lucidez alcanzo a retener y es esa imagen de despertar en una cama doble sin poder reconocer al ser con el cual había compartido varios años y sin entender realmente que hacia allí cuando todo mi ser deseaba estar en otro lugar.
Mi divorcio fue facil. Él solo me dijo: “o esto se arregla o se termina”. Y claro, yo contesté que se terminaba.
Pero y el resto?
Mi trabajo me gustaba, me gusta enseñar y aprender de mis estudiantes. Me metí de cabeza en la investigación artística pero el ambiente laboral era otra cosa. Pensé que si solo evitaba a la gente tóxica, podría sobrevivir. Pero no fue así. Para mi no tiene sentido irme detrás de aquellas que no soporta mi existencia. Solo hacía mi trabajo bien hecho y eso no lo soportaron algunos. Los celos y las envidias del gremio docente es una cosa aterradora al punto que son capaces de dedicar su existencia a sabotear los proyectos de otros con tal de no verlos desarrollados. Y lo peor de todo es que los chicos son los que más perdieron en este tipo de situaciones que se presentaron en ese lugar.
El que la gente sea resentida no me obliga a mi a ir detrás para tratar de resolver los conflictos que generan. Su resentimiento es suyo y no mío y no soy quien debe darle solución. Mi paz esta primero para meterme en los conflictos internos de gente con un profundo rencor hacia los demás y sin razón alguna. No se puede permitir que los conflictos laborales pasen a ser personales.
Finalmente también me decidí a renunciar y lo hice un año después dejándolos con su caos interno y su mundo de total y absoluta hipocresía entre ellos mismos, no sin antes realizar una despedida simbólica como la que realice con mis estudiantes de último grado justo el año anterior a mi retiro. Fue muy sencilla: Tome varios papeles y los recorte de manera que cada una representaba a aquellas personas de las que me quería desprender. Una era una flor, la otra una boca con una serpiente como lengua y las otras dos tenían forma de perros falderos.
Quedaron divinos los recortes!
Tuve que mudarme por un tiempo a la casa de mi hijo y no veo el día en que pueda moverme de aquí, de esta casa y volver a mi apartamento y es irónico que lo diga ya que duré 9 meses desocupandolo para no volver, pero... por el momento los planes se detuvieron.
Soy como un perro enjaulado esperando a aquel que me metió allí para morderle la mano, aunque sea la que me alimenta. Pero la mano no aparece. Creo que sabe lo que le espera y por el momento prefirió evitarme. Y debe saberlo, no soy persona que oculte sus intenciones. Si he de morder, lo hago de frente.
Y entonces?
...
En algún momento pensé en irme. Prefería eso antes que quedarme, dejar todo atrás y dejar que las cosas avanzaran y llegar hasta donde la salud me lo permitiera. Tomar mi maleta y solo desaparecer en un avión y no parar sino hasta que no fuera posible cargar mi morral con las pocas y mínimas pertenencias que decidí tener en este mundo: mi metro cuadrado de existencia. Mi mejor amiga cree que todo lo que he tenido que vivir este año ha sido necesario para detenerme ya que al parecer era la única manera de hacerlo.
Detenerme para que? Sinceramente no tiene mucho sentido. Cuando pienso que todo esto hace parte de un “plan divino” solo se me ocurre perdirle a esa figura perfecta todo poderosa y onmipresente que por favor se meta sus planes por el agujero mas profundo y oscuro de su divino cuerpo. 😇
Aquí estoy y espero. Hay dos opciones: o me dejan salir o me voy a convertir en esos animales salvajes que enloquecen tras las rejas. Como tigre encerrado, camino de lado a lado. La luz del sol atraviesa la jaula día tras día. Y yo respiro profundo.
Antes tenía la certeza de que iba a salir. Siempre supe cuando no pertenecía a algún lugar, siempre el instinto me avisaba cuando aquello era temporal aunque mi cabeza intentaba convercerme de lo contrario. Solo confiaba. Cada que me arrojaba al vacio, el Universo no me ha dejaba estallar en mil pedazos. Quedaba herida, si, pero con Vida.
En este momento me encuentro en otro estado. Mi instinto no me habla y yo no pienso, hay un silencio. Y es lo único que hago por el momento.
Me mantengo viva sin saber que podría pasar mañana.
PD: En esta casa hay espíritus cacharreros. Como dijo alguien por ahí en la red: Lo que le faltaba a este 2020 era que Anabelle se escapara del museo Warren (aunque fue una noticia falsa). Pero el sentimiento es similar en este caso. Afortunadamente no es agresivo, solo se hace sentir.
