Travesía 🐋

Proserpina Dante Gabriel Rossetti
 La travesía ha sido larga y en muchos momentos dolorosa. Todos tenemos nuestros paisajes, todos creamos nuestros caminos reales, día a día con la luz de Sol, la compañía de la Luna o en total Oscuridad.

Somos Viajeros, Exploradores o solo habitantes de Mundos. Nunca estamos acompañados, solo coincidimos en esta Vida con aquellos a quienes Amamos y odiamos.

Conocemos Pulsares a través de los cuales nos vemos a nosotros mismos y conocemos las Profundidades de nuestros Ser. Llegamos a ser conscientes de nuestra verdadera capacidad de Amar, pero también vemos el límite que cada uno tiene frente al dolor.

Los Pulsares así como llegan, así mismo se van. Nunca dejan de ser Pulsares, las estrellas más lejanas de Universo. Un Universo lleno de millones de ellas pero aún así, vacío.

Habité el Océano muchos años. He salido y entrado de El muchas veces. Es mi hogar. Mi Santuario. Renuncié a su protección para medirme en el Mundo. Renuncié a la compañía de los Hombres de Ojos Negros, Fuertes y Leales Guerreros, Guardianes del Silencio y del Verdadero significado del Amor.

Por el Pulsar crucé el Ártico. Un lugar doloroso por el Frío y por la espera. Noches tristes, pero también deslumbrada por la infinita belleza del blanco y las auroras boreales.

Escuche los lobos en la noche y combatí al Señor del Ártico junto a los poderosos Osos Polares. Ellos son los verdaderos Guerreros del Ártico.

Después de tanto camino recorrido sigo creyendo que uno de los días más dolorosos fue el día que entre al Ártico. Aún así el Universo nos cubre en los momentos difíciles, y yo tuve a mi lado ese día a una Montaña de Niebla. Fue mi apoyo, el terreno firme en el que estuve mientras el Océano a mí alrededor se congelaba. Le estaré agradecida toda la Vida por ese único día.

La Montaña de Niebla tiene una belleza imposible de resistir. Es difícil no quererlo aunque no sepas con exactitud que hay debajo de la Niebla, si Bosques frondosos o Desiertos. Pero cuando lo miras, esas cosas no llegan a ser tan importantes porque es hermoso así como es. ¿Para qué ofrecer resistencia? Menos aún cuando el Amor que sientes por Él también proviene del Océano. Es un ser que así como llega desaparece y sé que en mi futuro no estará presente.

Pasé en el Ártico 7 años de mi Vida. Tiempo del Mundo. Pero el Tiempo que pasa para mi Alma y en especial para mi Corazón no sabría medirlo con exactitud. El Tiempo es muy relativo, incluso aquí en el Mundo. Hubo días que fueron difíciles, como si viviera 10 años en 24 horas, por distintos motivos, por la tristeza, por la cantidad de veces que tuve que levantarme después de caer y renunciar o simplemente por lo mucho que me nutrí.

Aprendí a construir refugios y a hablar el lenguaje de la Tormenta. Aprendí que el calor que nos da la Vida no viene del exterior sino de nuestro interior.

Aprendí que mi Corazón es testarudo y el Leal con aquellos a quienes Amo y Odia. Aprendí que a mi Corazón lo protegen el Caballero y la Reina de Espadas y que cuando el Corazón habla, si esperas salvarte algún día, los demás deben callar. Que sobre el Corazón no manda nadie. Es nuestro Ser supremo.

Va a sonar raro pero el día que decidí dejar el Ártico fue un día bastante difícil. Significo dejar ir al Pulsar y la posibilidad de encontrarnos nuevamente, fue dejar morir la Esperanza y aceptar que jamás regresaría y que en esta Vida no compartiríamos un lugar. Asumir que nuestras decisiones nos habían alejado tanto que ya no había posibilidad. Que entre más días pasaban, más larga era la distancia. Dejarlo ir y dejarme ir. Esa Noche supe lo que era Morir. Esa Noche no tuve Montañas de Niebla que me sostuvieran ni Emperadoras Azules. Estuve sola, sin el Océano, renunciando a lo único que me había mantenido con Vida en el Ártico: La Esperanza en que el mañana podría ser un lugar posible.

Era de noche y el frío llenó mi habitación, de pronto, todo pareció congelarse y así mi corazón y mi Océano se llenaron de escarcha.

Intenté cubrirme con todo lo que tenía a mi alcance, pero no hubo sleeping, mantas, abrigos que lograran subir mi temperatura. Caí en un agujero negro en el que me encontré la mañana siguiente. Desde el Ártico veía el Bosque de Niebla y en ocasiones paseaba a veces por él, conservando siempre una distancia prudente y regresaba al frío, a lo que ya conocía. Perdida y sin rumbo llegué a los pantanos de la tristeza donde deje enterrado todo aquello que no me dejaba avanzar. Y fue allí donde encontré el camino al Mundo. Justo en la Puerta se encontraba Fabián. Luego de muchos días de frío que me causó mucho daño lo agarre con las dos manos como un náufrago que con su último aliento intenta salvar su vida. Con él he cruzado el Mundo. Un lugar lleno de hombres grises, donde los amaneceres y los atardeceres pasan sin ser vistos excepto por unos cuantos.

El significado del Amor es diferente, limitado y condicionado, es un Amor sometido. Así mismo es Fabián. Es finalmente un hombre gris.

En el Mundo nace mi Hijo y se hace imposible callar más al Corazón. Cada vez habla más fuerte de Océanos, Mares, Música y Silencios. Cosas que ya la memoria no recordaba, cosas que el hombre gris que vive a mi lado consiguió callar y erradicar de mi hogar. Mi hijo, ese que aun antes de nacer se sienta a mi lado en las noches con una fuerte presencia sin faltar una sola noche y me ayuda a conciliar el sueño. Es tan fuerte que lo siento llegar. Es un hombre antiguo que no viene solo. Ahora cada decisión que tome costará el doble, me afectará a mí y a mi bebé. Por esa razón el Corazón se ve obligado a callar por el momento, pero no por imposición sino por su propia decisión. Se lamenta en la Oscuridad, pero sabe que en la medida en que haya otro en medio, se debe tener mucho cuidado. Ya es un Corazón de Madre. Un Corazón que piensa antes de actuar. O por lo menos lo intenta. Su principal función es preservar a su Bebé y guardar en su memoria la existencia de un Océano y en especial la Puerta de entrada.

Mientras regreso seguiré buscando más descendientes del Principito y Momo. En algunos casos será demasiado tarde, pues el Mundo habrá consumido sus Corazones. En el Mundo reina la Ley de la Compensación. Pero aún así no debemos juzgar duramente nuestros Corazones. En el Mundo tienen derecho a equivocarse. La pregunta es: ¿Cuando comenzamos a ser desleales si seguimos nuestro corazón? ¿Hasta dónde es una traición? Sin importar las razones estaremos bajo la Espada del Caballero y la Reina de Espadas. Son ellos quienes decidirán quienes siguen de pie o quienes caerán deshonrados.

No sé si mi siguiente parada sea nuevamente el Océano. Solo me queda cruzarme una vez más por el camino de los dioses.

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