SONETO XXVII
William Shakespeare.
Agobiado de fatiga, me apresuro a ir al lecho, dulce reposo de los miembros fatigados por la marcha; pero acto seguido comienza un viraje en mi cabeza que hace laborar mi esp铆ritu, cuando termina el trabajo del cuerpo.
Porque entonces mis Pensamientos - lejos de mi morada - emprenden hacia Ti un fervorosa Peregrinaci贸n, y obligan a mis pupilas a mantenerse totalmente abiertas, contemplando esa oscuridad que ven los ciegos.
S贸lo que la Visi贸n imaginaria de mi Alma presenta a mis ojos sin vista Tu Sombra, que como una joya suspendida en la Noche siniestra, embellece las l贸bregas tinieblas y rejuvenece su antiguo semblante.
Y ve: de D铆a mis miembros, de Noche mi Alma, no hay punto de reposo Gracias a Ti y Gracias a M铆.
PD: Gracias por el Beso. Voy a guardarlo como factura. De esa manera, cuando te vuelva a ver, te lo cobro en especies
William Shakespeare.
Agobiado de fatiga, me apresuro a ir al lecho, dulce reposo de los miembros fatigados por la marcha; pero acto seguido comienza un viraje en mi cabeza que hace laborar mi esp铆ritu, cuando termina el trabajo del cuerpo.
Porque entonces mis Pensamientos - lejos de mi morada - emprenden hacia Ti un fervorosa Peregrinaci贸n, y obligan a mis pupilas a mantenerse totalmente abiertas, contemplando esa oscuridad que ven los ciegos.
S贸lo que la Visi贸n imaginaria de mi Alma presenta a mis ojos sin vista Tu Sombra, que como una joya suspendida en la Noche siniestra, embellece las l贸bregas tinieblas y rejuvenece su antiguo semblante.
Y ve: de D铆a mis miembros, de Noche mi Alma, no hay punto de reposo Gracias a Ti y Gracias a M铆.
PD: Gracias por el Beso. Voy a guardarlo como factura. De esa manera, cuando te vuelva a ver, te lo cobro en especies