Sin la luz del Norte 🐋


No sé cuánto tiempo ha pasado. Leo de nuevo las líneas y encuentro lo lejos que estoy de la puerta a mi hogar. ¿Acaso era posible haber olvidado a los hombres de ojos negros? La respuesta es SI. Aunque mis osos siempre han estado presentes, había dejado atrás las auroras, al Señor del Ártico, al caballero y la Reina de espadas y más aún, los pantanos y la montaña de niebla. Los hombres grises consumieron casi todo, incluso mis textos y tuve que enterrarlos y olvidarlos para que no violaran más la intimidad de mi ser.

La búsqueda de los descendientes se ha suspendido por completo ya que tristemente he de aceptar que renuncie a su búsqueda. No creo poder encontrar algún otro en este Rojo Mundo. Que dolor invade mi pecho al pensarlo, que dolor tener que aceptarlo, pero tristemente es así. No hay una persona a mi alrededor que hable mi lenguaje, que entienda las palabras con el significado que traen tras de sí. Mis palabras poco a poco se fueron silenciando, he dejado de escribir… solo quedó el vacío. A pesar de ello no me han silenciado del todo, me quedan las imágenes que son más fáciles de ver, pero aún más difíciles de interpretar. Se tiene más acceso a una imagen que a una bitácora, y así revelo mi ser en cada una, lentamente y en silencio ellas aparecen. Pero…

Me he sumergido en otros mundos diferentes donde la oscuridad se hace más fuerte, el desamor reina y controla los corazones humanos. Donde toda acción es dirigida por intereses personales y se consigue lo que quiere sin importar el precio o el daño colateral.

¿Qué me ha pasado? ¿Porque me perdí?

Deje de soñar, deje de creer. Dudo de la existencia de lo más puro. Me siento perdida en el Rojo Mundo. Ya no soy ni la sombra de quien era. El Amor que le da origen a todo me ha abandonado. O quizás fui yo quien lo hizo.

Luego de tantos años al lado de Fabián, supe lo que era vivir con hambre, viví el dolor del mundo, el frío y la soledad de vivir con quien no se quiere. Es tan vacío… es como vivir en el jardín de la medusa con sus trofeos convertidos en piedra. Volví a vivir el abuso y la violación hasta que no pude más. Ahora pienso si en realidad valió la pena vivir con alguien a quien no se amaba por evitar la tristeza y la pena. Y por evitarlas, me perdí en las profundidades del dolor y la mentira.

Cuando dejé a Fabián lo hice porque comprendí que no puedo vivir sin Amor. Es mi fuente de vida, es mi razón de vivir, es mi Norte, es mi Hogar. Grita en la oscuridad como un niño que grita de hambre y siente agonizar su cuerpo, siente consumir sus músculos hasta que solo queda en huesos.

Agoniza, cada día… hora tras hora. Me alimento de lo que llega, pero he pasado tanta hambre que ya no sé si pueda salir del lugar en el que me encuentro. Lo que queda de mí se lo entrego a mi hijo en un último intento por salvarlo de mi propia oscuridad. Sé que Él en su momento partirá y su luz se irá con él. Por eso debo volver.

En este espacio de tiempo llegan a mi Vida personas con quienes sane parte de mis heridas. De esta época no hay mucho que decir, solo me fui reconciliando poco a poco con mi cuerpo del que no quería saber nada más. Tantas agresiones vividas, tanto dolor, se había convertido en tan solo un trasporte en el que me veía obligada a vivir hasta el momento de irme. Vi a través de otros ojos mi cuerpo y conocí otra clase de hombres grises. El último de ellos fue quien más se acercó a mí ser, pero aun así, nunca cruzó la puerta. Tengo en especial mucho que agradecerle y donde quiera que este le agradezca el dado el inicio a la reconciliación con mi cuerpo. Amor como tal no surgió, solo entrega… otra parte de mi desconocida y que dejó ver su rostro por este breve periodo de tiempo.

La Vida me cruza en el camino a un argentino, Fernando y no se… Dentro de él solo existe el vacío, todo en él se muere cuando lo toca. Y veo poco a poco que él es solo un Mar de Mentiras, cuyo fondo está hecho de excusas y en sus aguas navega el egoísmo absoluto.

Con Fernando conocí los Mares de la Mentira. Sus ausencias en sí eran ya dolorosas, pero con lo que he vivido sé que habría podido superarlo. Pero el sabor de la ausencia mezclada con mentiras… quemó por dentro. Duele como se debe sentir ser atravesado por un metal al rojo vivo. Dejas de creer… y dejar de creer es hundirse cada vez más en la oscuridad. ¿Cómo poder Amar después de eso si cada que te acercas eres atravesado casi hasta la muerte? ¿Cómo agradecer cada rayo de Sol cuando luego viene la mentira para matar aquello que queda dentro?

Lo quise en alguna medida pero no llegue a Amarlo profundamente y el aceptarlo duele peor que una espada en el corazón. El Amor no vale nada en el Rojo Mundo, no es nada en un Mar de Mentiras. Al menos en el Ártico si tenía un valor. Y quizás por eso es que luego de tantos años, sigo Amando tanto a mi Amado pulsar. Al despedirnos el Pulsar y yo, quedo claro que no era la falta de Amor, solo nuestros caminos se alejaron tanto que ya no era posible escucharnos. Solo fue una despedida hasta la próxima Vida en la que seguramente volveremos a vernos. Y así el Amor que siento por Él, el más puro, se mantuvo vivo y navega a través del tiempo, y sé que en algún momento lo tocara como se siente el viento cuando te rodea en una tarde de otoño.

Fernando nunca vio dentro de mis murallas pese a que abrí todas las puertas y ventanas de mí ser, pero jamás cruzó el umbral. Nunca supo en realidad quién era yo, nunca leyó mis palabras, nunca tradujo mis imágenes… Jamás miró a través de mis ojos. Y así, las puertas se cerraron de nuevo. Las escasas palabras se silenciaron, las imágenes se desvanecieron. Quedó tan solo un cerrojo en la puerta.

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