Reconstrucción Del Templo 🐋


Y así me encuentro en mi nuevo hogar. Uno construido solo para dos. Es tan pequeño que no da la posibilidad que alguien más ingrese en él. Solo mi pequeño y yo. Y lo primero es colocar como en un Santuario, las fotos de aquellos que son mis pilares, arriba, sobre todo lo demás estarán los tres. No puedo seguir mas en el Rojo Mundo, debo salir. Necesito fortalecer el Templo y ellos serán las piedras para construirlo. Necesito un templo seguro para los dos.

¿Dónde quedan las palabras dulces? ¿Dónde quedan los abrazos reconfortantes? ¿Dónde está ese lugar en el que el frío teme entrar?

Solo sé que enfermo de falta que me quita el sueño, que provoca pesadillas y hace que la nada avance. Y detrás de la falta vienen los hombres grises, implacables, ansiosos de acabar con lo que queda, con toda esperanza. Sigo batallando día tras día contra el aire a muerte, batallo contra los corredores vacíos, batallo contra el olvido. El Señor del Ártico sabe que el Rojo Mundo me ha debilitado desde la última vez que nos enfrentamos. Solo espera que deje de creer en lo único que no me deja morir en el intento. Espera que lentamente pierda mi color, espera que mi piel se haga más dura y más fría. Y así al final pueda verme morir olvidando por completo el camino de regreso.

Me pregunto: ¿Dónde está? ¿Donde quedo? ¿Dónde están los descendientes de Momo y el Principito? Perdidos en el Jardín de la medusa, allí es donde al final terminan todos.

Miro a los ojos al Señor del Ártico que me atraviesa fácilmente y tomó una decisión que marcara mi vida futura.

Aquí y ahora debo aceptar finalmente que existió y solo existirá uno solo. No hay nada más en el Rojo Mundo para mí. Ahora mi pequeño me acompaña y haré lo que tenga que hacer para regresar a mi Océano. En medio de la batalla marco la piel de mi cuerpo con la inicial de aquel al que Amo con cada parte de mi ser. Un Pulsar que es posible nunca vuelva a ver, pero pese a su largo silencio y a su ausencia es y seguirá siendo la fuente del Amor más puro que marca mi existencia en esta Vida. Así es como esa batalla no la puedo perder. Me levanto en medio de las Ruinas, acabada, y le doy fin a esto. Ese tatuaje quedará allí y no me permitirá perderme de nuevo. Es mi Norte, y en este momento y lugar lo acepto. Acepto seguir sola llevando dentro de mí ese Amor tan intenso y profundo. No más hombres grises, no más Rojo Mundo. En mi ser solo hay lugar para uno: Un Pulsar. Miro hacia atrás y está tan presente…Siempre… a cada paso… cada noche sin estrellas, cada callejón oscuro que pise, cada error que cometí… cada grito ahogado en la nada… lo mantuve dentro mío tras cada aliento y cada palpitar, debajo de mi piel helada, metido entre la sangre. Fabián me lo dijo y fue lo único que pudo reclamarme al finalizar mi relación. Nunca deje de amarlo y él tenía la prueba irrefutable de aquel amor tan profundo que incluso ahora siento por mi Amado Pulsar: Mi hijo lleva su nombre. Ese día que me lo reclamo, no pude decir nada, era verdad.

No hubo nada más que decir.

Que noches tan largas, llenas de la nada.

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